jueves, 31 de marzo de 2011

Cumpleaños Sáurico IV (con Megadeth y Slayer)

El antes de ayer, 29 de Marzo, se cumplieron 4 años de blog y desde luego, el azar se portó bien con el jardín cucudrúlico: El European Carnage Tour de Megadeth & Slayer recaló en A Coruña para traer el Metal a esta esquina de Europa. A Fucking Metal Night!

Para quien tenga curiosidad, el set list de Megadeth fue, a grandes rasgos este (digo a grandes rasgos porque hay una canción o dos que no recuerdo):

TRUST
IN MY DARKEST HOUR
ANGRY AGAIN
SHE WOLF
HEAD CRUSHER
SWEATING BULLETS
HANGAR 18
A TOUT LE MONDE
SYMPHONY OF DESTRUCTION
PEACE SELLS
HOLY WARS

En cuanto al cumpleaños del blog, poco que decir: cuatro vueltas ha dado la Tierra alrededor del Sol desde entonces, y aunque ahora lo vemos más revuelto y enfangado que en 2007, también es cierto que en 2011, somos más conscientes de que la responsabilidad de ordenarlo y desenfangarlo comienza y depende de nosotros.

Como siempre, gracias a los que os pasáis por aquí. Hacéis más agradecida la labor de escribir relatos y divagaciones mil.



martes, 22 de marzo de 2011

Hipoxifilia o Asfixia autoerótica

¿Alguna vez has oído hablar de la hipoxifilia? ¿Y de la asfixia autoerótica? Son sinónimos. Si la practicas, supongo que ya sabes que estás jugando con fuego.

Ciertamente, el nombre de “asfixia autoerótica” es bastante revelador, pero se puede concretar más: la hipoxifilia o asfixia autoerótica supone impedir la respiración propia (y/o ajena, en el caso de la hipoxifilia) mediante un elemento externo o a través de la semiestrangulación para obtener placer sexual y, al igual que otras prácticas sexuales extrañas puede llegar a denominarse parafilia si la única forma de lograr placer es esta.

Hasta hoy, día en que he dedicado unos minutos a investigar un poquillo por Internet sobre este tema, sólo conocía dos casos, ambos con final trágico: el de David Carradine (las primeras noticias que hablaban de su muerte referían que tuvo lugar mientras realizaba “prácticas sexuales de riesgo” –lo encontraron en un armario con el cuello y los genitales atados-, aunque se ve que su abogado sostiene una tesis distinta y acusa a una secta de Kung Fu) y el de un personaje (el muerto es el personaje, no el actor) de la serie de ficción Californication (tronchante, la serie y, por ser una ficción, también me resultó tronchante las circunstancias del fallecimiento).

Pues bien, resulta que esta masturbación Xtreme tiene unos cuantos años a sus espaldas: si hemos de hacer caso a la Wikipedia el primer caso documentado es de 1791. Y en el siglo XX y de la mano de los soldados franceses a su regreso de la Guerra de Indochina (1945 – 1954), la asfixia autoerótica se introdujo en Europa (hasta entonces, estaba más arraigada en Asia). También resulta que masturbarse o follar con una bolsa en la cabeza o estrangulándose, es peligroso, no lo olvidemos, pero ya de morir, morir contento.


miércoles, 16 de marzo de 2011

A praia dos afogados / O xardín das pedras flotantes

Hace unas semanas, de camino a Vigo, me recordaba un amigo que tenía pendiente la entrada prometida acerca del libro A praia dos afogados del gallego Domingo Villar (apunto yo, que sigue pendiente la entrada sobre el Operation Mindcrime, de los Queensrÿche –uno de los mejores discos del mundo mundial-) y que una vez en Vigo podríamos tomar algo en el bar del que era asiduo el protagonista, Leo Caldas.

Finalmente, como ninguno recordábamos el nombre del bar, quedó pospuesta la “visita cultural” para otra vez. Lo que no pospongo más es la entrada dedicada a este libro:

A praia dos afogados (en castellano: La playa de los ahogados) es la segunda novela que protagoniza Leo Caldas, inspector de policía durante el día y locutor de radio al caer la noche, y tanto en esta como en la anterior (Ollos de auga / Ojos de agua) Galicia y, concretamente Vigo y su comarca, están presentes como telón de fondo, mientras Leo y su ayudante Rafael Estévez (mañico él) investigan los casos que les vienen en suerte.

En ambas (disponibles en gallego y castellano) la trama es atractiva y está bien llevada de principio a fin y, si bien en la primera el autor, Domingo Villar repite y repite tópicos sobre Galicia hasta el punto de que la población autóctona parece recién aterrizada de Marte para el foráneo Rafael Estévez, en la segunda esto está más que superado y centra más la narración en el desarrollo y los giros de la investigación.

Acostumbrados a una literatura gallega en la que abunda la temática de pre-guerra civil, guerra civil, posguerra civil, el sometimiento y rebeldía respecto al resto del Estado, o el costumbrismo rural, es un alivio ver que editoriales y lectores admiten otros temas que, además triunfan.

Por lo que a mí respecta, un aplauso para Domingo Villar. ¡Esperamos la tercera novela para otoño!

Para el que le interese, la taberna cuyo nombre no recordábamos, debe de ser esta:


Ver mapa más grande



Mientras tanto, una lectura recomendada (ésta creo, sólo disponible en gallego): O xardín das pedras flotantes, de Manuel Lourenzo González. Grandioso, más aire fresco a la literatura gallega.



miércoles, 9 de marzo de 2011

Visto en TV

Tan a oscuras vela el cuarto que hasta el despertador parece haber detenido su tic-tac. La respiración de mi novia, que ahora duerme, marca el ritmo de una noche en la que he sustituido el inventario numérico de ovejas por un nombre para cada ovino saltarín que conjuro en pos del sueño que se me niega desde hace semanas.

Noches atrás, a capricho de un pulgar zapeador, Frontière Étrange saltó a mi televisión: Camille Dubois, directora de cine y actriz principal de la película, desde el lado catódico de la pantalla, decidía amantar mi boba duermevela con su mirada y dejaba en el aire una pregunta “¿vas a dejarme aquí?”

Desde entonces, adúlteramente busco su rostro canal por canal…y ya no sé si es por Camille que no duermo, por mi novia que si duerme, o por mi rebaño imaginario, que bala un nombre y no distingo cuál es.