sábado, 30 de enero de 2010

Inspector Z (02): Nicolae



Las doce campanadas anunciaron con un minuto de retraso lo que los ojos abiertos de Nicolae habían anticipado con puntualidad: en el ataúd, en la mansión, afuera, ya era medianoche.

Leves ráfagas de aire parecían abrazar su cuerpo acostumbrado a la calidez de un féretro, y lo acompañaban mientras subía las escaleras que daban al sótano donde decenas de ataúdes vacíos escoltaban al suyo. Sentía hambre. Tenía sed. Su estómago apretaba y, su boca, cada noche más seca, había olvidado el sabor de la sangre.

Mas Nicolae no era un cazador. La comunidad le había deparado unos derroteros tan alejados de la violencia que, en una situación normal, no habría tenido más que esperar a que alguno de los vampiros cazadores le acercase una cena en forma de humano. Pero la normalidad hacía semanas que había quedado atrás: sólo quedaba un vampiro y ese era él. El resto habían sucumbido como chinches en narco-ajustes-de-cuentas o habían huido junto con su juicio abatidos por la inmortalidad.

Por las calles hacía tiempo que no se veían perros o gatos vagando despistados entre las basuras; en los bosques cercanos, lobos, ardillas y búhos, habían escogido naturalezas más seguras por las que pulular; la perrera era inexpugnable.

Y Nicolae sentía hambre.

Nicolae tenía sed.

Inmortal famélico, Nicolae, había nacido siervo en un país cuyo nombre ya no aparecía en los mapas; Nicolae, había crecido dominado por un rey al que una noche devoró, para tomar su corona; Nicolae reinó después de las doce campanadas como primer monarca vampiro hasta que, sin más, despareció.

Con el tiempo, su leyenda dejó de circular a luz del día, y sólo de boca en boca y por la noche, era recordado por los que como él, mordían cuellos incautos al amparo de las sombras. Quemaron los libros, reescribieron la Historia y Nicolae y su dinastía de medianoche dejaron de existir.

Siglos después, y en otro continente, los rumores sobre su vuelta se hicieron más fuertes. Los vampiros se reagruparon en torno a él y lo adoraron como a un dios, mientras que los humanos, todavía reacios a aceptar la Historia, volvieron a sentirse ganado, y temieron la noche.

El séquito de Nicolae cazaba.

El séquito de Nicolae traficaba.

El séquito de Nicolae se adueñó de la ciudad.

El séquito de Nicolae desapareció.

Y ahora Nicolae sentía hambre.

Y Nicolae tenía sed.

Y un zombie lo observaba al otro lado de la ventana, sonriendo asquerosamente y con mucha hambre.

4 comentarios:

Gabriel B. dijo...

Jeje, muy bueno. El acechador, acechado. Un vampiro versus un zombie, ¿quién cazará a quién? Esto pide una tercera parte ya.

Saludos.

Metalsaurio dijo...

Gracias, Mr. Bevilaqua.

El final, que el momento de escribirlo (e incluso antes) me gustaba, una vez finalizado y con el paso de los días ya no me convence tanto, pero bueno, tampoco está mal del todo, jeje!

Y, sí, habrá tercera parte.

Un saludo.

Carlos dijo...

Ni aliens v predator ni leches descafeinadas, el auténtico duelo (ainnss Blade sé que darías todo por ser Nicolae) es el que (eso sí que es mala leche xd) nos has interrumpido haciendo que pidamos, reclamemos, exijamos una continuación! :)

¡Vampiros v Zombies! Lo mas!

* Que no se enteren las cadenas o les inyectan el virus del merchandising y adiós :s

Metalsaurio dijo...

pos si algo de zombies vs vampiros no debe de ser mucho...:D