lunes, 2 de enero de 2017

Libre Anselmo

Érase una vez un hombre pobre que a pesar de no ser rey ni vivir en un país lejano era protagonista de una historia. De ésta. Vivía en una cueva grande y de difícil acceso, a la orilla del mar. Cuando la marea subía impedía entrar o salir y esto era tan bueno cuando quería soledad, como malo cuando necesitaba salir o regresar y no podía.

Se alimentaba de lo que plantaba en el bosque cercano y de los pequeños hurtos que realizaba en las huertas de las afueras del pueblo. Hurtos no culpables, pues inocente se sentía al coger las frutas que otros no comían o las hortalizas plantadas en demasía. De agua se abastecía en un manantial de la propia cueva. Para dormir se recostaba en un lecho de lana de oveja esquilada con nocturnidad y alevosía en alguna granja cercana. A la luz del día también esquilaba, pero entonces era consentido y pagado. Gracias a esto compraba ropa de abrigo y lo poco más que necesitaba. Así transcurría la vida de Anselmo Asceta, a salvo de reyes y exigencias sociales.

Llegó el momento en que el rey quiso hacer un censo de sus súbditos para así poder esquilmarlos a impuestos y afinar más su control: al igual que el pastor quiere saber con exactitud el número de ovejas que tiene, también el rey quiere contar a sus súbditos. Envió a sus secuaces a realizar el conteo pueblo por pueblo, por casas, posadas, tabernas, granjas...y allá donde pudiera haber a quien subyugar.

Anselmo Asceta no era fácil de encontrar, allí en su cueva. Pero alguien se fue de la lengua y lo mencionó a él y a su escondrijo. Seguramente por miedo. Afortunadamente para él la marea estaba alta y no dieron con él. Sin embargo el cerco burocrático ya estaba tendido y decidió enfrentarlo. Caminó varios días hasta dar con el castillo de ese rey de tierras lejanas que sin conocerlo, sin hacer nada por él, pretendía de Anselmo su vasallaje, fuera eso lo que fuera.

A la puerta del castillo había dos guardias. No le dejaron entrar. Su aspecto no era digno, le explicaron. Y mucho menos su pretensión de querer hablar con el rey para que éste le explicase qué autoridad tenía él sobre los demás y qué necesidad tenía de ello. Trató de razonar con los guardias, sin éxito. Dejó de insistir cuando lo amenazaron de mandarlo a un calabozo. A una cueva al lado del mar.

Se marchó de allí sin entender muy bien porqué alguien quería secuestrarle la libertad. O pagaba el diezmo o pagaba reclusión en una cueva al lado del mar. Suponía que esa cueva tendría barrotes, pues de lo contrario sería como encontrarse en casa. En casa...su cueva arrullada por el mar...la casa del rey...un castillo. Si pudiera colocar unos barrotes a la puerta del castillo cambiarían los papeles. El rey sería prisionero en su casa, de la misma forma que lo harían prisionero a él si no se plegase a los reales deseos.

Esa misma noche se las ingenió para reducir a los guardias y colocar unos barrotes a la puerta del castillo. Sin rey ya no había vasallos. Se marchó silbando rumbo a su cueva al lado del mar, para descansar a gusto sobre lana de oveja, arrullado por el mar.

Buenas noches, Anselmo.

domingo, 25 de diciembre de 2016

El jardín cucudrúlico VIII

Capítulo anterior

Un poco más allá de la laguna de los cucudrulos, cucudrulas y cucudrules está el lodazal de las letras. Entre los árboles, casi en la oscuridad, a salvo incluso de la vista de los fieros y carismáticos animales de la laguna. Su tamaño, como todo, es relativo, pero lo importante es que el metalsaurio cabe hasta cuando se tumba y gira sobre si mismo. Se ha embadurnado de letras al igual que un cerdo en el lodo y casi no se le distingue entre el denso abecedario.

Es un bulto entre las letras, unas letras con volumen.

¿Cuánto tiempo llevas ahí escondido, dinosaurio?

¿Que te ha hecho abrir esos ojillos luminosos que te delatan en la oscuridad?

En cuanto al tiempo agazapado, cualquier lector interesado lo podrá contar. En cuanto al motivo de hacerse ver…las mismas letras que lo mantienen entretenido y camuflado lo estremecieron el 7 de Noviembre de 2016. Le dieron un primer calambrazo para advertirle que Leonard Cohen había muerto. Y un segundo calambrazo para avisarle de que el humano que tantos libros le había regalado y que, por tanto, había conformado en buena parte su forma de ser, también había fallecido. Esas mismas letras que avisan y entretienen quieren su tributo...y exigen del Metalsaurio que las comande y organice en batallones y relatos para vengar las muertes de estos dos hombres.

Letras rabiosas, que claman venganza…sin pararse a pensar en el poco tiempo que el Metalsaurio pueda tener. Letras e historias contra la muerte y el tiempo.



miércoles, 5 de agosto de 2015

Segunda Venida (Dibujo)



El Mesías tuvo bastante la primera vez con la cruz y los tres clavos. En la Segunda Venida, Cristo no se anda con chiquitas y toma revancha en cuanto puede.

Si ayer era el relato, hoy toca el dibujo. Dibujito de San Fernando: un poquito a Photoshop y un poquito a mano :)


martes, 4 de agosto de 2015

Segunda venida

¡Vaya cara se te ha quedado, eh, Dinosaurio!

Ese relato que comenzaste la semana pasada, ¿dónde está? ¿Acaso no lo encuentras ahora que ibas a continuarlo? ¿Lo has perdido? ¿Te lo he robado?

Perdido, robado por los duendes informáticos. Poco importa. Lo tengo en la cabeza. Y el hecho de no encontrarlo me ha llevado a recuperar un relato que, si el ordenador no me engaña, comencé el 25 de Junio de 2007 y quedó sin terminar.

A veces escribir sin más pretensión que pasarlo bien es la única forma de avanzar. ¿Y dejar la calidad de lado? Sí. La calidad llega, siempre que se disfrute de lo que se hace y se practique lo suficiente. Pero sin el disfrute, no se practica, no hay calidad y no se avanza.

Guiándome por esto, por la casualidad de haber encontrado este relato (inicialmente, cuando lo dejé a medias lo llamé Tercer disparo en el pecho) y por un libro de ilustraciones que ojeo de vez cuando (Mr. Bulb, de Pasqual Ferry) decidí continuar lo que quedó en pañales en el 2007. Decía Pasqual Ferry  en el prólogo de Mr. Bulb que empezó a dibujarlo (son dibujos, casi esbozos, de los avatares de una bombilla con cuerpo humano, acompañados de alguna reflexión) sólo por diversión y por desatascarse. De esa diversión, nació ese librito, que nada tiene que ver con sus dibujos habituales, de super héroes (tengo entendido que ilustra Iron Man y supongo que alguno más)

Y de esta diversión mía, nació la reconstrucción de Tercer disparo en el pecho. Se llama Segunda Venida.


Tercer disparo en el pecho, tercera convulsión. Fue entonces cuando volvió en sí. Se encontraba sentado, atadas sus muñecas a las patas traseras de una silla, y los tobillos a las delanteras. Intuía que le dolían, así como también intuía que la costra que sentía pegada a su labio inferior era de la misma naturaleza que el líquido que le impregnaba el pecho y fluía a borbotones. Sangre. Su sangre.

Mal asunto. Muy malo. Pero al fin y al cabo, habían sido los disparos los que lo habían hecho retornar a la vida. Sus recuerdos…sus recuerdos empezaban en esa tercera convulsión que lo había hecho despertar. Estaba desorientado, se sentía amenazado. A unos pasos delante de él había un hombre, pistola en mano, todavía apuntándole. Traje claro, camisa oscura. Y gesto asombrado, bobo.

Le ardían las muñecas, también los tobillos. Sintió que ese mismo calor quemaba las cuerdas que lo ataban y le daba fuerzas para levantarse. Una cuarta bala voló hacia él, sin acertarle. Lo mismo pasó con la quinta. Se abalanzó sobre su agresor, embistiéndole, tirándolo al suelo. El traje claro dejó de ser claro, para ser un traje moteado con sangre y a punto de ser cosido a balazos. La situación había cambiado por completo. Ahora el que apuntaba era el que segundos antes estaba inconsciente y atado. Sus heridas ya no sangraban. Y un aura de luz, llegada de la nada en esa habitación oscura, le rodeaba.

− ¡Misericordia!−imploró el del traje claro salpicado con sangre.

−No hay misericordia en esta segunda venida.

Y con un disparo finalizó la escena.



martes, 16 de junio de 2015

Abre



-¡Alto! ¿Quién va?

-Soy la Imaginación. He vuelto.

-¡Santo y seña!

-No lo recuerdo. Pero, fíjate, soy yo. Déjame entrar.

-Reconozco tu aspecto…

-Abre las puertas, por favor.

Y ¿quién sabe si finalmente pudo entrar?

 

sábado, 14 de marzo de 2015

¡Hasta siempre, Terry Pratchett!




El jueves 12 de Marzo nos abandonaba Terry Pratchett. ¿Mayor? Está claro que 66 años no son 20, pero desde luego está lejos de lo que considero ser un anciano. Edad suficiente para jubilarse (según el país y los vientos que soplen) y una buena edad para continuar con tu trabajo si es que estamos hablando de un escritor.

Con unos 40 millones de libros vendidos (el segundo que más vendía en Reino Unido tras J.K. Rowling, la autora de Harry Potter) el genio responsable de la saga de Mundodisco desaparece y la noticia de su muerte casi me pasa desapercibida. Le dedicaron unos discretos segundos en el telediario nocturno, suficientes para dejarme la boca abierta, y a otra cosa.

Sus obras, de temática fantástica, brillaban por el humor de sus páginas. Se inventó una geografía propia para ambientar la saga del Mundodisco, así como ciudades, gremios y una buena colección de personajes entrañables e hilarantes. Qué bonito sería haberse tomado algo con Sir Terry en el Tambor Remendado con sus Ogros en la entrada, con el orangután bibliotecario pelando un plátano y que nos contase de primera mano como hizo tanto y tan bien.

A Terry Pratchett le debo haberme hecho reír e imaginar. Y le estoy inmensamente agradecido. 


domingo, 18 de enero de 2015

El jardín cucudrúlico VII (METALSAURIO 2015)



En un vuelo en picado a lomos del dragón, Metalsaurio regresó al jardín. No estaba despeinado, pues no tenía pelo, pero la sensación era la misma. Casi churruscado por la luz que lo elevó y le hizo tomar perspectiva, advirtió que el vuelo había sido largo y que el jardín estaba decorado para darle la bienvenida. Qué detalle, pensó. Los cucudralos, cucudrualas y cucudrules le habían preparado un cartel que decía “Feliz 2015” y lo habían adornado con las plantas fosforescentes que colgaban por todos lados. Animalitos. Tan fieros unas veces y tan cariñosos otras.

-Estoy aquí, peques dijo el Metalsaurio.

El dragón se acomodó en la orilla y de entre las escamas sacó la pipa. Mientras la alimentaba, miraba al dinosaurio, que en ese momento ese momento se ocupaba de poner algo de Iron Maiden en el hilo musical atmosférico del jardín.

Y ahora, con algo de perspectiva, con un año casi en blanco, ¿qué vas a hacer? inquirió el dragón.

Metalsaurio tardó un par de segundos en responder. Se le ensombreció el rostro. Y cuando comenzaban a asomar las primeras volutas de humo de la pipa del dragón, se echó a reír. 

Querrás decir mientras “¿Qué vamos a hacer?”. Pues vamos a seguir respirando, latiendo e imaginando. ¿Te parece bien? respondió el dinosaurio.

El dragón luminoso que fuma en pipa y es feliz ensanchó su sonrisa y dijo: Cuenta conmigo.


lunes, 1 de diciembre de 2014

Lección de Marketing

Había una vez un joven dinosaurio que asistía a una clase de Marketing. La profesora preguntaba cosas obvias y desesperaba cuando nadie le respondía, al interpretar que el silencio se debía a la ignorancia de sus alumnos…en vez de suponer que simplemente no se dignaban a responder obviedades. 

Un día la profesora alabó la estrategia de Marketing de Madonna, ya que a través de la provocación conseguía hacerse notar y sobresalir. El dinosaurio, que se había levantado respondón y metálico, mostró su desacuerdo. 

…A día de hoy, creo que la razón de fondo de mi protesta era que un ejemplo sobre una diva pop no me iba. Tampoco la profesora me iba. Argumentaba yo que provocar es sencillo, y aunque se consiga llamar la atención, a mi modo de ver eso no lo equipara con el marketing. Por supuesto, ella no estaba de acuerdo. Y yo no estaba dispuesto a dar mi brazo a torcer. 

Hoy, hubiese actuado distinto. Estaba claro que la protesta no me iba a llevar a ningún sitio y, además, comparto que si era provocación lo que Madonna quería transmitir, pues lo que debe hacer es provocar. Y tiene el mérito de conseguirlo, ya que otros lo habrán intentado sin lograrlo. 

...Y sin embargo, aún hay algo que sigue sin agradarme del todo. Posiblemente sea la imagen de querer provocar porque sí, sin más razón que el querer llamar la atención. Otra cosa sería que si, derivado de tu forma de actuar, llamas la atención, pues bienvenido sea: construir a partir de ahí tu estrategia de marketing me parece muchomás legítimo. 

Me acuerdo ahora de todo esto a raíz del siguiente vídeo que muestra a “varias mujeres leyendo mientras un vibrador las lleva al orgasmo”. Quien está detrás de este vídeo no es Madonna, sino Clayton Cubbitt

 

Y dejando de lado las estrategias de Marketing… ¿es arte todo lo que llama la atención?


domingo, 12 de octubre de 2014

Tentando a la suerte

Aún sin ánimo de inmiscuirme en conversaciones ajenas, a veces me llegan fragmentos de lo que otros hablan y esas cosas a veces me dan que pensar. Hará cosa de un mes, ante una vendedora de la ONCE, una pareja se detuvo y uno le dijo a la otra: "voy a tentar a la suerte". Sé que es una expresión sobradamente utilizada y que únicamente significa "voy a probar suerte", pero lo que vino a mi mente fue la imagen de alguien tratando de seducir a la  Diosa Fotuna de una forma bastante tosca. 

Y como resultado (desconozco si ese cupón resultó premiado) de esa escena, nació este dibujo:



Espero que os guste :)